En las últimas semanas he tenido la oportunidad de dialogar con compañeros de oficio y personas a las cuales les gusta comer un buen arroz y he llegado a algunas conclusiones.

Los arroces cuanto más simples, más definidos y más sencillos mejor.

Esto viene al hilo de dos temas que me parecen de vital importancia, la necesidad de que nuestros arroces lleven muchos ingredientes y con ello que nuestro estatus que bien alto.

En este caso acabamos haciendo pucheros más que arroces y con esto no quiero decir que el puchero no este bueno, si no que simplemente no tiene un sabor definido.

En segundo lugar el abuso más que el uso de la salmorreta en los arroces.

Es algo que me sigue sorprendiendo a la hora de comer arroz, cuando juntamos un caldo genérico, un sofrito genérico y le añadimos una cantidad importante de ingredientes, ¿qué tenemos?

Pues tenemos algo que sin estar malo (ya que esta bueno) no esta bien hecho, y con ello no le hacemos ningún favor a la puesta en valor de los arroces alicantinos.

Dicho todo esto os invito a reflexionar sobre estos temas y a realizar un consenso.

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